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0 La Habana, una dama que cumple 500 años

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Para algunos visitantes La Habana despierta cada mañana como detenida en el tiempo. Como Penélope esperando a su Odiseo en el célebre poema épico de Homero, La Odisea, capitalinos, cubanos en general y turistas, detienen su paso al andar por la extensa avenida del malecón, y se hace innegable una parada en este sofá, que sirve de pretexto para hacer como el personaje griego, aunque con un motivo diferente al de ella, sino para contemplar a La Habana, que este año celebra su 500 aniversario.

El Malecón de La Habana

Y si bien para algunos un número es sólo una cifra, debemos atribuirle a esta una dama añosa que no recae con el tiempo, el haber sido nombrada formalmente como Ciudad Maravilla del Mundo Moderno, en junio de 2016. Título que alcanzó al ser elegida por miles de personas en el tercer concurso anual que convoca la fundación suiza New7Wonders, por su «atractivo mítico, lo cálido y acogedor de su ambiente, y el carisma y jovialidad de sus habitantes», así lo consideró Bernard Weber presidente de la fundación suiza. Además, argumentó que «con el reconocimiento de esta urbe como una de las siete ciudades maravilla del mundo moderno, se ha convertido en parte de la memoria global como una de las siete cosas que todo el mundo en el planeta puede y va a recordar».

Los visitantes no se sientan a esperar en el malecón como Penélope. Se sientan a respirar el olor a salitre que contornea la danza de los barquitos pesqueros, o los cruceros que atracan en la bahía. A ver y a oler el sabor a felicidad de miles de enamorados que ratifican su amor plasmados en besos, caricias o selfis en un malecón que antiguamente servía para la defensa y protección de sus habitantes, pero que en día sirve como testigo de la unión entre almas que se unen por un sentimiento especial, el amor.

Estos muros que como fieles camaradas ayudan a contemplar una ciudad resguardada por ellos, que en los tiempos de la colonia impedían el saqueo de Corsarios y Piratas, y aunque su función actual no es la misma, sino otra que evitar que la naturaleza se ensañe con fuerza en esta dama (La Habana); aún se recrea la ceremonia de lanzar a las nueve de la noche hora de Cuba, un cañonazo que simboliza un desfile militar con atributos y técnica de la etapa colonial, y concluye con el disparo de una salva desde uno de los cañones ubicados en la Cabaña. Dicha tradición, rememora el cierre de la ciudad en tiempos de la colonia española y actualmente es uno de sus atractivos turísticos. Fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación en Cuba.

Si se anda por determinadas calles de La Habana Vieja como Obispo que fue concebida de manera muy estrecha para resguardarse del sol, con un trazado en damero a partir de una plaza mayor, propia de las ciudades hispanoamericanas y aún en la actualidad es una importante arteria dentro de la ciudad, nos salta a la vista como estar en un trance entre lo colonial que emana aires de modernidad.

Actualmente Obispo es una calle sólo de paso peatonal y aunque otrora cumplió una función comercial, estableciéndose en ella casas de modas y dulcerías, los más animados cafés y algunas boticas, poco a poco se le agregaron otros servicios. Era muy transitada de día por desembocar en la Plaza de Armas y Casa de Gobierno, encanto que no ha perdido con el tiempo, y continúa siendo de las más transitadas por cubanos y extranjeros.

Pero si de lugares mágicos se hablara, tenemos a la modernidad que caracteriza esta urbe en la zona del Vedado, donde la vida nocturna es parte de la cotidianidad. En los alrededores de La Rampa (Calle 23) hay una gran variedad de clubes nocturnos, discotecas, teatros y cabarets, lugares de gran interés para los visitantes. Si andamos por las calles del Vedado podemos vislumbrar una variada arquitectura, desde edificaciones modernos hasta los más altos de la capital cubana. Por otro lado, se puede apreciar también, las propiedades de época de los ricos en tiempos pasados.

En fin, que La Habana es encanto, elegancia y tradición. Perderse este encuentro con la mezcla de lo antiguo y lo moderno, sería un hecho inaceptable por los que saben apreciar el buen gusto, ante una ciudad que aumenta su embrujo con el tiempo.