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0 La Habana desde un auto clásico descapotable

  • Turismo
  • por Lisandra Leyé del Toro
  • 06-04-2019
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Cuentan los propios cubanos que han experimentado viajar por La Habana desde un auto clásico descapotable, que es como redescubrir una ciudad. Conocer una vista diferente da la misma urbe, pero desde otro ángulo, de abajo hacia arriba donde se levanta una Habana ecléctica, barroca, neoclásica, gótica, o de otros estilos arquitectónicos. Una capital que abre sus puertas de casi 500 años para todos sus admiradores que desandan a pie, o en un Pontiac Starchief 1955, Chevrolet Bel Air 1955 (Sedan 2 puertas) y Chevrolet Bel Air 1956 (Sedan 2 puertas), Ford Thunderbird 1959 Convertible o similar.

Existen variados grupos de excursiones privadas, que se dedican a hacer recorridos con guías incluidos dentro del propio paquete, algunos no cuentan con este tipo de servicios. Por lo general la comunicación es en idioma inglés o en español, para los turistas que apuestan por rodar sobre un convertible clásico americano.

Declarada en 2016 como «Ciudad Maravilla del Mundo Moderno» por la fundación suiza New7Wonders, pasear por las calles de la zona colonial de la villa de San Cristóbal de La Habana en un auto podría ser un recorrido común, sin muchas emociones ante el asombro visual; sin embargo, sentarse a disfrutar durante horas (según se elija el tiempo de duración de la ruta) en un espectacular auto antiguo, podría ser una manera de reinterpretar esta Cuba, que se abre ante el mundo como un destino turístico de primer orden en el área del Caribe.

Con una categoría de excursiones vintage y autos de los años 50 con diseños perfectamente conservados, es la propuesta que hacen empresas privadas como NostalgiCar u Old Car Tours, para los foráneos que desean conocer la historia de una ciudad, donde esos mismos coches forman parte de ella y de por sí solos, son historia; sino remitámonos al filme de Francis Ford Coppola «El Padrino II».

Durante los disímiles recorridos se puede apreciar lugares de interés como el Paseo del Prado, considerado uno de los paseos más atractivos, ubicado en la zona de la Habana Vieja y rodeado de árboles y leones que de un lado abren el paso hacia el corazón de esta ciudad. Del otro queda el Malecón Habanero y en la otra punta nos encontramos con el Capitolio, una de las edificaciones más imponentes y de inigualable riqueza arquitectónica; así como el popular Hotel Sevilla y el Barrio Chino. En fin, que usted podrá ser parte del confort de estos autos de los 50 que hoy como ayer siguen siendo parte de esta ciudad, y que sus dueños ponen a su disposición.

Existen agencias privadas que tienen su página oficial en Internet lo cual les permite a los turistas, organizar y personalizar sus tours por la ciudad, escogiendo el auto que prefieran y reservándolo antes de llegar a Cuba, lo cual, es ideal para la mayoría de los visitantes foráneos acostumbrados a programar sus vacaciones por Internet, y con previo arribo a los lugares de destino.

Algunos programas que permiten el acceso de niños, y tienen de modo opcional la elección de los siguientes sitios:

  • Museo de la Ciudad o Palacio de Capitanes Generales.
  • Museo Castillo de la Real Fuerza.
  • Museo Castillo de los Tres Reyes del Morro.
  • Museo Fortaleza de San Carlos de la Cabaña.
  • Museo de la Revolución o Palacio Presidencial.
  • Museo del Ron.

Por lo general se les recomienda a los clientes vestir con una ropa ligera, llevar gafas de sol, o gorra, y por supuesto la compañera inseparable, la cámara fotográfica para guardar cada momento vivido.

Pasearse por La Habana tomando el sol en el asiento trasero de un hermoso convertible, es una experiencia adorable para cualquier persona. El interés que despiertan entre los extranjeros estos carros con más de medio siglo de fabricación y todavía rodantes, revela una fantasía asentada en la nostalgia y en la gracia sugestiva de la rareza. Locaciones como La Plaza de la Revolución y el Parque Central, se han convertido en los paraderos habituales para estos autos clásicos que nos convidan a recorrer sobre ellos, una Habana diferente.