Excursión al Laberinto de las Doce Leguas. Los Jardines de la Reina..

jardines de la reina
El Laberinto de las Doce Leguas

El Laberinto de las Doce Leguas es parte de una cayería situada al sur de las provincia de Camaguey, Ciego de Avila y Sancti Spiritus. Es un lugar paradisíaco de naturaleza vírgen y exuberante con bellas playas arenosas con vegetación de uvas caletas y aguas cálidas y transparentes, en medio del Mar Caribe.

De su periplo por el archipiélago Jardines de la Reina, el cronista español Antonio Perpiñá, en medio del embrujo al contemplar desde el esos parajes prácticamente vírgenes, elegantes y espectaculares de la Reina de las Antillas, publicó hace más de cien años (1889): «país de las palmas, de las brisas y de los perfumes […].la frondosidad de sus bosques, la hermosura de sus aves, lo pintoresco de sus montañas, lo sorprendente de sus cuevas, y lo ameno de sus esteros y de sus oasis sembrados en sus mares formando archipiélagos deleitables, bellos y encantadores».

Esos mismos encantos conservan hoy las cayerías de las Doce Leguas exploradas también en 1508, por Sebastián de Ocampo, piloto gallego y criado de la Reina doña Isabe. A partir de su bojeo por la entonces isla Juana o Cubanacán, pudo informar, al Gobernador Nicolás de Ovando, en la Española, «que Cuba es una isla, y no un continente, como creyó Colón.»

fondos marinos
Fondos marinos en
los Jardines de la Reina

El Laberínto de Las Doce Leguas se encuentra situado a 50 kilómetros de Playa Bonita, Santa Cruz del Sur y se caracteriza por la difícil navegación en el áera. Abarca una tercera parte de todo los Jardines de la Reina y se puede considerar como una de las zonas más hermosas de los 70 000 kilómetros cuadrados de la plataforma sumergida de Cuba.

El laberinto de Las Doce Leguas se extiende a través de 135 kilómetros de espléndidos sitios para la contemplación subacuática, con colonias de esponjas y grandes jardines de arrecifes. Decenas de kilómetros de longitud en su litoral sur, de playas de alta calidad por la extensa franja de arena fina, entre 5 y 20 kilómetros de fondos de excelentes paisajes acuáticos componen al laberinto de Las Doce Leguas. En el canto del veril se aprecian el coral negro y diversas especies de la fauna marina, que constituyen reliquias naturales de un ecosistema meticulosamente conservado.

La naturaleza es impresionante a través de las aguas que cubren la plataforma submarina de esta hermosa zona. Una extensa área compuesta por 661 cayos y cayuelos nos brinda este archipiélago de cristalinas aguas de belleza casi perfecta, que en algunos de sus cayos se puede encontrar agua dulce, como consecuencia de la filtración de las precipitaciones en las oquedades de las rocas de algunos cayos, principalmente en el de Caguama, y a los manglares que sirven de filtro al agua de la marea y a la de la lluvia.

Antonio Perpiñá reconocía: «Aquella infinidad de cayos y pequeñas islas son verdaderamente vergeles amenísimos, oasis sembrados en la vasta extensión de aquellas aguas pobladas de abundante diversidad de pescados, de ricos careyes y enormes cetáceos. Se ven allí los Manatíes, sirenas o ninfas de los mares, descriptas por los poetas, peces mamíferos, que ostentado sus cuerpos cenicientos por aquellas riberas, cogen a pasto la fresca yerba con la seguridad del pacífico ganado.

carey, tortuga marina
Carey, especie de
tortuga marina

«La tranquilidad y la magnificencia reina en aquellas solitarias islas; islas habitadas por infinitas aves; aves que con su armonioso canto amenizan la espesura de las selvas y el verdor de los alfombrados valles. »

El cronista español pudo apreciar asimismo la inmensa variedad de corales y aves de lo que él catalogó mar de plata de infinidad de islotes, que «cual oasis encantados, formaban cien vergeles; el archipiélago Jardines de la Reina…»

Encontró disímiles aves marinas que «dan vida y animación a aquellas soledades. Recuerdo que numerosos alcatraces o pelícanos de grandiosas alas y monstruosos picos formaban allí una revolución aérea, y se precipitaban con estrépito al mar para hacer presa en los planteados pececillos.»

Entre esas aves, que abundan actualmente en Las Doce Leguas, observó de igual forma bandadas de cocos (Ibis Alba), Chorlitos o Zarapitos reales (Numenius Longirostris), Flamencos (Phenicópterus rúber.Lin.), Gracilotes o Garzas reales ( Ardea Caerúlea), Colibris, (su nombre indígena es guaní y conocidos por zumzúm o rezumbador.

flamencos rosados
Iguana, un reptil inofensivo

«Eran aquellos enromes bosques el solitario país de mil gaviotas, que revoleteando eu su derredor, daban al marino paisaje el aspecto más poético y embelesante.»

Los encantos de los cayos, manglares, pastos marinos y barreras coralinas, quizás conviertan a Las Doce Leguas y a todas las cayerías de los Jardines de la Reina, con una extensión de 2 170 Kilómetros cuadrados, en una verdadera maravilla natural del mundo, prodigada, además, por los altos niveles de bio-diversidad y de conservación, con más de 900 especies de peces y 66 de plantas. Estas cayerías son de una relativa juventud geológica, pues data del Pleistoceno-Holoceno.

Completa la fauna de la zona un mamífero endémico cubano capromis pilorides, conocido como jutía conga, (el roedor más grande del país) especie que se traslada de un cayo a otro, inexplicablemente, a través de los 150 kilómetros que abarcan los Jardines de la Reina bautizado así por Cristóbal Colón. Abundan allí los tiburones: cabeza dura (Carcharinus falciformis), juguetón (Carcharinus perezi) y el tiburón ballena (Rhincodon typus); no faltan tampoco la cubera (Lutjanus cyanopterus), el macabí (Albula vulpes), el sábalo (Megalpos atlanticus), palometa (Trachinotus falcatus), arigua (Mycteroperca venenosa), aguají (Mycteroperca bonaci) y guasa (Epinephelus itajara).

Los Jardines de la Reina, y en especial el Laberinto de las Doce Leguas, es uno de los escenarios marinos más importantes de todo el Caribe. Declarado desde 1997 Parque Natural por las autoridades cubanas.

 

Autor: Lazaro David Najarro Pujol - Noviembre 5, 2008