A pocas semanas del inicio oficial de la temporada ciclónica en el Atlántico (Junio 1 a Noviembre 30), los principales centros de pronóstico comienzan a esbozar sus expectativas. La Universidad Estatal de Colorado ha sido la primera gran institución en publicar su pronóstico preliminar, sugiriendo una temporada menos activa de lo habitual. ¿La razón principal? La probable llegada de un fenómeno de El Niño.
El equipo de investigación de la Universidad Estatal de Colorado (CSU, por sus siglas en inglés), liderado por el reconocido meteorólogo Philip J. Klotzbach, anticipa una temporada “por debajo de lo normal” o “algo por debajo de lo normal” para la cuenca atlántica. Según su informe publicado a inicios de Abril, se espera la formación de 13 tormentas tropicales con nombre, una cifra ligeramente inferior al promedio histórico de 14.4, registrado entre 1991 y 2020. De esas tormentas, solo 6 alcanzarían la categoría de huracán, y de ellas, apenas 2 podrían convertirse en huracanes mayores, es decir, de categoría 3, 4 o 5 en la escala Saffir-Simpson, con vientos superiores a 178 km/h. De cumplirse este pronóstico, estaríamos ante la temporada menos activa desde 2015.
La clave detrás de esta baja actividad prevista tiene nombre: El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Los modelos climáticos indican una alta probabilidad de que se desarrolle un episodio de El Niño, posiblemente de intensidad fuerte, durante el pico de la temporada de huracanes, que suele ser entre Agosto y Octubre. No obstante, hay cierto nivel de incertidumbre con el desarrollo de El Niño, así que hay que seguir las actualizaciones de estos pronósticos.
¿Cómo actúa El Niño como un freno para los huracanes? Fundamentalmente, aumentando la cizalladura vertical del viento sobre el Atlántico tropical. La cizalladura es un cambio en la velocidad o dirección del viento con la altura, y actúa como una “tijera” que corta las torres de nubes de las tormentas en formación, impidiéndoles organizarse y fortalecerse. Esta alteración de los patrones atmosféricos es el principal supuesto sobre el que se construye el pronóstico de una temporada poco activa.
Aún está pendiente la publicación del pronóstico oficial del Centro Nacional de Huracanes de Miami perteneciente a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), que se espera se dé a conocer el 21 de Mayo. Este segundo pronóstico será clave para confirmar la tendencia o ajustar las expectativas, mientras tanto, otras agencias privadas como AccuWeather también han compartido una visión similar, prediciendo una temporada menos activa, aunque en un rango más amplio, de 11 a 16 tormentas con nombre y de 2 a 4 huracanes mayores.
Como es tradición también, el Instituto de Meteorología de Cuba (INSMET) emitió su propio pronóstico, adaptando las perspectivas globales al contexto nacional y ofreciendo un análisis detallado del peligro potencial para la isla. El pronóstico del INSMET coincide con los de la Universidad de Colorado y AccuWeather en que esta será una temporada con valores por debajo de una temporada media y cifra los números en 11 tormentas con nombre, 5 de ellas llegarían a la categoría de huracán y de estos 2 podrían convertirse en grandes huracanes (categoría 5 o mayor).
A pesar del pronóstico alentador, los expertos y las autoridades insisten en una máxima de la gestión de riesgos: “Solo hace falta un huracán que toque tierra para que una temporada sea devastadora”. La preparación individual y comunitaria debe ser la misma de cada año, ya que la baja actividad no elimina la posibilidad de que se forme un ciclón poderoso y siga una trayectoria que impacte zonas pobladas. La temporada de huracanes 2026 también trae una novedad técnica: la NOAA comenzará a emitir conos de pronóstico experimentales más detallados, con el objetivo de comunicar mejor el riesgo, un recordatorio de que la precisión y la prevención son una tarea en constante evolución.
Las probabilidades de que un territorio sea afectado dentro de un rango de 50 millas (80 Km) también está por debajo de la media de los últimos 20 años, aunque todavia sigue siendo de moderada a alta en algunas regiones, sobre todo si se tiene en cuenta el peligro de huracanes de gran magnitud (de categoría 3 en adelante) como se puede ver en el siguiente resumen:
Fuente: Universidad Estatal de Colorado
Por paises y regiones la probabilidad de que haya impacto directo se detallan en la siguiente tabla. En los Estados Unidos de América hay probabilidades de impacto en todos los estados de la Costa Este y la Costa del Golfo, aunque en la tabla se relacionan los que tienen mayor probabilidad.
| País / Región | Tormenta tropical | Huracán | Huracan Mayor |
|---|---|---|---|
| Cuba | 63% | 39% | 18% |
| Estados Unidos / Florida | 74% | 43% | 21% |
| Estados Unidos / Alabama | 45% | 20% | 6% |
| Estados Unidos / Louisiana | 52% | 28% | 10% |
| Estados Unidos / Mississippi | 40% | 20% | 5% |
| Estados Unidos / Carolina del Norte | 54% | 28% | 5% |
| Estados Unidos / Carolina del Sur | 44% | 21% | 6% |
| Estados Unidos / Texas | 48% | 27% | 11% |
| Estados Unidos / Virginia | 34% | 14% | 1% |
| México | 63% | 33% | 13% |
| Las Bahamas | 68% | 40% | 22% |
| Islas Cayman | 29% | 16% | 5% |
| República Dominicana | 45% | 26% | 12% |
| Haití | 33% | 18% | 7% |
| Puerto Rico | 30% | 17% | 7% |
Autor: José Ramón Castro (con ayuda de herramientas de AI)
Fecha: Mayo 14, 2026