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Destinos de turismo, hoteles, cultura y otros variados temas sobre Cuba

  • 0 El Museo Finca La Vigía y un Ernest Hemingway muy cubano

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    Ernest Hemingway fue un prolífico exponente de la literatura norteamericana, escribió grandes novelas como Por quién doblan las Campanas, el best seller el Viejo y el Mar, A través del río y entre los árboles, París era una fiesta e Islas en el Golfo, además de artículos de prensa, todo ello le mereció el premio Nobel de Literatura.   La residencia donde este extraordinario hombre consagró su dedicación plasmada en texto, está ubicada en la barriada de San Francisco de Paula, a 12 ½ Km de La Habana, actual Museo Finca Vigía, ahí consagró gran parte de su vida Hemingway. El Museo Finca Vigía se encuentra situada en una colina donde, hasta bien entrado el siglo XIX, estuvo emplazado un puesto de vigilancia del ejército español (de ahí su nombre). En el año 1887 pasó a ser propiedad privada y hogar de Miguel Pascual Baguer, maestro de obra y arquitecto catalán. En este terreno construyó una espaciosa y ventilada casa familiar, en la que vivió hasta el año 1903. Poco después el francés, Joseph D´Orn Duchamp, la compró con el objetivo de alquilarla como quinta de recreo. En 1939 Martha Gelhorn, tercera esposa de Hemingway, descubrió Finca Vigía entre los anuncios clasificados de un periódico habanero y convenció a su esposo para abandonar el Hotel Ambos Mundos, donde se hospedaban. El 28 de diciembre de 1940 Hemingway compró Finca Vigía por el precio de 18 mil 500 pesos. Pero fue su cuarta esposa, Mary Welsh, la que se ocupó de acondicionar la finca con muebles diseñados por ella y construidos por carpinteros vecinos de San Francisco de Paula. Hemingway pasó en Finca Vigía casi la mitad de sus años útiles como escritor y fue donde escribió sus obras cumbres. Residiendo allí le fue entregado el Premio Nobel de Literatura en 1954, que él dedicó y entregó al pueblo cubano. Semanas después de la muerte del escritor, su viuda dispuso cumpliendo el último deseo de su esposo, el traspaso para el gobierno cubano de la residencia y los objetos personales del escritor. En agosto de 1961 retornó a Finca Vigía y en el encuentro que sostuvo con el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, donó la propiedad para el disfrute cultural del pueblo cubano. Convertida en museo el 21 de julio de 1962, es la primera institución creada en el mundo para divulgar la vida y la obra del Premio Nobel de Literatura de 1954. La biblioteca fue en un principio la habitación para invitados, pero debido a la acumulación de libros, Mary Welsh diseñó sus muebles y la convirtió en biblioteca. Allí se guardaban todos los papeles importantes de la propiedad. En los gabinetes se conserva una colección de jarras de los distintos restaurantes de los que Hemingway era asiduo, fuentes, vasos y adornos venecianos, así como lozas y cristalería con el emblema de Finca Vigía. Hemingway no utilizaba el estudio para la función que tenía, de hecho, el gran escritorio sirvió para acumular objetos que lo convierten prácticamente en un pequeño museo sobre sus viajes por el mundo.  El cuarto de huéspedes fue acondicionado para los huéspedes por Mary Welsh, pero que anteriormente funcionó como cuarto de los gatos. La Habitación de la esposa era la habitación matrimonial, aunque los libros y demás objetos en su mayoría pertenecían a esta dama. En el cuarto de trabajo habitualmente en las primeras horas del día, escribía Hemingway. Durante ese tiempo el silencio debía ser total en Finca Vigía. Acostumbraba a trabajar directamente en su máquina de escribir o utilizando un lápiz de grafito. Hemingway trabajaba de pie, en bermudas, sin camisa, casi siempre descalzo sobre la piel de un kudú cazado en 1953. En el baño, Hemingway mantenía un librero bien provisto y un revistero con publicaciones de temas de su interés. Acostumbraba además a medir su peso diariamente, dato que anotaba en una de las paredes. La torre es una construcción añadida en 1947, por idea de Mary Welsh, en el lado izquierdo del fondo de la casa. Consta de tres pisos y su altura es de 12 metros. El primer piso pertenecía a los más de cincuenta gatos que habitaban en la finca. El segundo piso se utilizaba como depósito donde se guardaban baúles de viajes, instrumentos de pesca y caza, entre otros objetos. El tercer piso, la dueña lo había pensado como lugar de trabajo para su esposo, pero Hemingway no llegó a escribir aquí. Lo utilizó preferentemente para revisar las pruebas de galeras de sus libros u otros menesteres que no fueron la creación literaria. El Bungalow era el sitio destinado fundamentalmente a sus hijos cuando venían de visita a Finca Vigía.  Ernest Hemingway acostumbraba a nadar media milla en la piscina de Finca Vigía cuando terminaba de trabajar. El Yate Pilar se convirtió en uno de sus sitios favoritos. Estrecho de proa y espacioso de popa, fue construido con roble negro americano. Alcanzaba una velocidad de 8 nudos y poseía motores de gasolina. Este «cubano sato» como él mismo se declarara, vivió en la isla por más de 20 años dejando una marcada huella en muchos lugares del país como, La Bahía de La Habana, Habana Vieja, el Hotel Ambos Mundos, el Bar-Restaurante Floridita, Las Terrazas de Cojímar, la Cervecería Hatuey, la Marina Hemingway, Finca Vigía, y los cayos Mégano y Coco. Tenía tanto de cubano, como de americano.  

  • 0 La legendaria Camagüey en sus 505 años

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    Santa María del Puerto del Príncipe arriba a sus 505 años de fundada y no por eso pierde su encanto. La provincia con mayor extensión de Cuba, nuestra patrimonial Camagüey festeja un poco más de medio siglo de existencia este 2019. La ciudad de Camagüey fue una de las primeras siete villas cubanas, y hoy día constituye uno de los sitios más llamativos de la isla. Con cierta semejanza a la ciudad cristiano-musulmana andaluza, debido a sus calles estrechas y sinuosas que se abren en plazas y plazuelas, donde por característica siempre hubo una iglesia parroquial que definía una barriada, se erigió el trazado caprichoso que se fue dibujando en la parte antigua de la villa fue el resultado, entre otras razones, del incumplimiento de las leyes; lo que provocó la distribución espontánea de las tierras y el diseño de la viviendas, que respondía a la fortuna de las familias; el hecho de estar situada entre dos ríos también contribuyó a este entramado laberíntico  que nos remonta a la ciudad antes mencionada. Hace apenas un poco más de una década, específicamente en 2008 su centro histórico fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad. En él conviven como en luna de miel, diversos estilos arquitectónicos que incluyen tanto el patrimonio edificado de la época colonial como el de la etapa republicana. Las vastas llanuras y abundantes especies de palmeras caracterizan el paisaje tierra adentro. Dos agrupamientos montañosos de poca elevación sobresalen en el llano panorama: La Sierra de Cubitas, al norte, es notable por los cañones y abras que la cortan, profunda y transversalmente. Es considerable la presencia de cuevas con formaciones secundarias y de interés paleontológico y arqueológico; en la Sierra de Najasa, al sur, se destacan los yacimientos de maderas fósiles, entre otros elementos naturales notables. Justo en su mismo centro, como si emergiera del pasado, irrumpe la ciudad capital, con sus soberbios campanarios y la elegante longevidad de los edificios que un día fueron el centro de la villa de Santa María del Puerto del Príncipe. Siendo uno de los balnearios más lindos de Cuba, la playa de Santa Lucía se encuentra situada a 110 kilómetros de la ciudad capital. Este es el principal destino turístico del territorio. Bendecido por la naturaleza se extiende por 22 kilómetros desde Punta de Ganado hasta Playa Los Cocos. Zona apreciada por la extensión de su franja de arena y la sensación de privacidad que brinda. Bañada por el Océano Atlántico, el típico color de sus aguas y la cercanía de una de las formaciones coralinas más extensas del mundo la diferencian de otras playas de la costa norte cubana. La tierra del tinajón como también es conocida Camagüey, celebra el penúltimo mes del año desde el 2007 sus festejos, evento que sirve de pretexto para aglutinar todas las manifestaciones culturales. Dicha iniciativa surgió gracias al empeño del afamado músico cubano Adalberto Álvarez. El trabajo donde los artesanos tienen como protagonistas al barro y al fuego, ha hecho sobresalir a un elemento distintivo de esta urbe, el barro el cual ha definido el carácter y configuración de la ciudad desde el siglo XVI. Y es que este territorio cuenta con atracciones para los diversos gustos, entre ellos está la posibilidad de admirar en medio de su habita natural, la fauna salvaje. El Iguana Tour es la excursión ideal para los adeptos a las emociones. En este recorrido el cliente experimenta la posibilidad de convertirse en un corsario moderno cuando, a bordo de una confortable embarcación. Aquí se penetra en las aguas que abrazan la Playa Santa Lucía para acercar al visitante a las ruinas del Fuerte San Hilario. Se podrás disfrutar además de una hora de snorkel, y fotografiar delfines en el interior de la Bahía de Nuevitas, muy comunes en cierta época del año. Para culminar por todo lo alto, el almuerzo tiene lugar en un entorno de singular belleza; una isla en medio de la bahía donde se observan jutías, aves, árboles autóctonos y especialmente iguanas, quienes no temen al contacto humano y se muestran como buenas anfitrionas. Nada, que explorar el vasto territorio camagüeyano, es toda una experiencia para disfrutar si andas por estas tierras.

  • 0 Holguín, ciudad de tradiciones y encantos

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    El primer punto del territorio cubano por donde desembarcó el Almirante Cristóbal Colón fue por Bariay, perteneciente a Holguín ubicada en la zona oriental del país. Esta provincia siendo la cuarta de mayor extensión del país con 9300,6 km² fue fundada en 1545 por el militar español García Holguín junto a su esposa y un séquito de 50 a 80 personas, y bajo la advocación religiosa de San Isidoro, lo que se llamó después el Hato de San Isidoro de Holguín, pero a parte de estos datos ¿qué la hace tan atractiva y romántica? ¿porqué muchos prefieren desplazarse hasta este lugar tranquilo y alejarse del encanto y el bullicio de las grandes urbes como La Habana o Santiago de Cuba? Cuando se arriba al tercer día del quinto mes del año, holguineros y visitantes celebran la tradicional fiesta cristiana de Las Romerías de Mayo. Conmemoración que se caracterizó desde sus inicios, por la partida del pueblo en procesión desde La Iglesia de San Isidoro hasta La Loma de La Cruz. Una vez llegado al lugar, se oficiaba la misa para luego pasar a la apertura del festejo que duraba hasta el día siguiente. Con el tiempo, la festividad católica trascendió y la hicieron suya otras creencias hasta convertirse en una fiesta popular, la cual culmina con la abundancia de comestibles y el deleite de bebidas.  Debido al difícil acceso para que los habitantes llegaran hasta la cruz y pudieran concluir el jolgorio acostumbrado, y para darle un mayor esplendor, Oscar Albanés Carballo Presidente de los Caballeros Católicos, propuso construir una escalinata, la que actualmente distingue a la ciudad de los parques, como también es conocida Holguín. Con el objetivo de recaudar fondos para la construcción de la escalinata que finalmente contó con 458 escalones, se hicieron verbenas durante los 23 años que se estuvo ejecutando la construcción. Se hizo además un oratorio formado por una pequeña plazoleta en forma de balcón, y la cruz encima de un pedestal como un altar. También, se reconstruyó el fuerte y una rotonda el propio tres de mayo, pero de 1950. Cada año en el mes de mayo con Las Romerías, se conjugan la tradición y la modernidad para convertir de esa forma a la ciudad de Holguín, en la Capital del Arte Joven. Otro de los encantos de esta provincia se encuentra en un pueblo de pescadores. Gibara es una villa fundada en 1817 donde se hace culto al Cine Pobre, aunque rico en su calidad audiovisual evento que atrae un alto flujo de visitantes nacionales y extranjeros. Este singular rincón holguinero está enclavado a la entrada de una bahía rodeada de montañas, y es cede anualmente durante el mes de abril del Festival de Cine Pobre. El oleaje marino es un elemento esencial con el que todo viajero debe lidiar, si es que Gibara es el lugar escogido como puerto de atraco durante su recorrido por la isla. Por lo general, los pobladores son personas hospitalarias que pueden ayudar a encontrar casas de alquiler, sobre un precio que oscila entre los 8 y los 10 CUC por noche, además de cualquier otra inquietud de los foráneos, como encontrar donde comer a precios asequibles. En este pueblo hay varios paladares de excelente calidad como La Cueva Taína, El Curujey, Las Terrazas o Villa Azul. En todos estos lugares el precio del plato principal está sobre los cuatro CUC, y el menú se basa en las comidas típicas del pueblo, fundamentalmente provenientes del mar. Gibara es sin dudas uno de los rincones más bellos de la geografía cubana. Si estás planificando un recorrido por el oriente de Cuba, te recomendamos la ciudad de Holguín con su tradicional fiesta de las Romerías de Mayo, y su espectacular vista de la Loma de la Cruz. Y para concluir con broche de oro, nada mejor que llegarse hasta el atrapa sueños y suspiros de locales y visitantes, rincón pesquero de Gibara y ser parte de los aires festivaleros del Cine Pobre que allí se vive a toda intensidad.    

  • 0 La ciudad de Baracoa, entre lo natural y lo bello

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    Cuba cuenta con aproximadamente 104.556 kilómetros cuadrados, un clima tropical y una humedad relativa media, alta. Está isla se encuentra rodeada por el mar Caribe, lo cual realza la belleza natural del país. Pero llegando una de las puntas del territorio cubano se encuentra Baracoa, uno de los principales polos turísticos del país, donde los paisajes forman parte de la captura de innumerables lentes, junto con sus productos, cultura y su gente, para con ello inmortalizar el lugar. Y para que entiendas las razones, te explicamos el porqué. Conocida como «la Primada» por ser la primera villa fundada por los españoles en la isla, durante el año 1512 y bajo el nombre de «Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa», este lado de la geografía cubana cuenta con inigualables, ríos, yunque, playas, museo arqueológico entre otros atractivos, que unido al trato servicial de sus habitantes realzan el encanto del territorio. Es un encuentro perfecto para los viajeros que se desplazan hasta esta área de Cuba. Devenida del vocablo aborigen, Baracoa significa existencia de mar, uno de los recursos que, junto a las montañas cubiertas de tupido follaje y las arterias fluviales abundantes en la región, conforman un atractivo escenario natural, en el que existen elementos de carácter histórico y cultural capaces de atraer la atención del visitante. La Cruz de la Parra, el primero de los símbolos cristianos traído a la isla a bordo de las naves españolas. Aún se conserva la iglesia parroquial de la ciudad donde no faltan los fuertes, torreones y castillos y a la que sólo fue posible llegar por carretera a partir de 1965. Para llegar hasta la ciudad, es necesario viajar a través del viaducto de la Farola, pues es la vía que utilizan la mayoría de los visitantes, siendo esta carretera la más reciente de las siete maravillas de la construcción cubana. Las vistas desde este viaducto son notables por su espectacularidad, e incluyen montañas, la densa vegetación y la propia carretera en su desenvolvimiento. Es válido decir que en toda su totalidad abundan manantiales que propician al viajero, aparte de lo espectacular, lo refrescante del ambiente. Cabe destacar que cuando llueve el tránsito es peligroso por derrumbes ocasionados parcialmente en varias de sus pendientes. Además, cabe resaltar que esta carretera avanza entre montañas, con once puentes colgando al vacío y su punto más interesante marcado en Altos de Cotilla, situado a 600 m sobre el nivel del mar. Otras vías de acceso son, a través del aeropuerto Gustavo Rizo, en el cual operan vuelos nacionales, y por la carretera Moa-Baracoa que enlaza a la provincia de Holguín con la Primada. Cuando se viaja a una ciudad tan llena de historia, se hace de obligatoria parada la estancia en el centro histórico de la localidad, declarado Monumento Nacional en el cual se ha hecho un arduo trabajo de conservación. Entre las cualidades de la primera villa fundada en Cuba sobresalen, los fuertes Matachín y La Punta y los torreones de Joa y del Cementerio. Se vuelve de carácter obligatorio si en verdad se está en Baracoa, ascender al Yunque que es una montaña aplanada de 575 metros de altura. Sin embargo, uno de los mayores símbolos del lugar es bañarse en el río Miel. Cuenta la leyenda que una delicada joven, de piel bronceada, a la que todos llamaban por el color de sus ojos, Miel, un día bañándose en las riberas del río fue vista por un navegante que quedó hechizado con su belleza, surgió el amor entre ambos, pero la posibilidad de la partida del marino entristecía a la muchacha. Miel, lloraba a la orilla del río y sus lágrimas nutrían las aguas que se volvían cada vez más dulces. El joven navegante que acostumbraba a bañarse cada mañana en el río, terminó casándose con ella y abandonó su carrera de marino. Desde entonces así se le llama este río y muchos aseguran que quien se baña en sus aguas, se casa en Baracoa, quedándose en ella para siempre. Otros lugares de interés son los ríos Duaba, Yumurí y Toa. Muchos locales cruzan sus aguas en una cayuca, que es una embarcación típica de la zona; pero hay también quienes les gusta darse una zambullida en las playas Maguana. Y para los que les prefieren del turismo ecológico, pues se les recomienda caminar por áreas del Parque Nacional Alejandro de Humboldt (Reserva de la Biosfera de Cuchillas del Toa). Para completar el paseo por la primera capital cubana, nada mejor que degustar los numerosos dulces caseros que se elaboran en la zona a partir del coco, la miel y la piña, y que gozan de la aprobación de locales y extranjeros, al igual que el chocolate por su alta calidad. Baracoa es un encanto natural, aislado del movimiento citadino, un lugar ideal para el descanso y el disfrute de los viajeros que llegan hasta este paraíso.

  • 0 Una Old Havana (habana Vieja) enigmática ante la mirada del turista

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    Caminar por sus calles angostas adoquinadas, es como revivir en la mente un filme de la época colonial. Las imágenes que procesa nuestro cerebro nos juega un tipo de trueque, entre lo real maravillo que los ojos puedan captar y la inverosimilitud que pueda tener una zona turística en pleno siglo XXI, sin embargo, ambientada hace al menos dos siglos y medios atrás. Y es que este atractivo que atrapa no sólo a los curiosos turistas que desandan sus calles, sino a los también a los nacionales, y encuentra respuesta debido a la armonía que hay entre la antigüedad que caracteriza cada detalle que vemos en La Habana Vieja, y la consagrada labor que ha logrado el grupo de Patrimonio que trabaja con el Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal. Esfuerzo que sin dudas a contribuyó, a que la Habana haya alcanzado el título de «Ciudad Maravilla» en junio de 2016, al ser elegida por miles de personas en el tercer concurso anual que convoca la fundación suiza New7Wonders, por su «atractivo mítico, lo cálido y acogedor de su ambiente, y el carisma y jovialidad de sus habitantes». Siendo la zona más antigua de la capital cubana, La Habana Vieja, o la Old Havana para los extranjeros, es uno de los lugares donde más acuden los visitantes, puesto que su esencia es incomparable con ninguna otra en la ciudad. La arquitectura de las edificaciones son sólo una muestra de la diversidad de estilos que se levantan ante los ojos curiosos de los transeúntes que desandan sus arterias o paseos. Erigida en los bordes de una peculiar bahía, la Villa de San Cristóbal de La Habana se convirtió en abrigado enlace entre Europa y el Nuevo Mundo. Con los siglos crecieron los baluartes que debieron resguardar la urbe colonial; así llega la ciudad al presente, señoreada por el Castillo de los Tres Reyes del Morro, la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, El Castillo de San Salvador de la Punta, y el de la Real Fuerza. Dentro del otrora amurallado recinto se alzan otras obras de inestimable valor arquitectónico, como aquellos palacios, casas, templos, que delimitan la Plaza de Armas, la de la Catedral, la de San Francisco, o la Plaza Vieja. Extremadamente poblada, y centro de diversas funciones comerciales, administrativas y culturales, esta zona de la capital cubana gana una identidad ambiental que mixtura tradición y porvenir. Se distinguen las labores de restauraciones respetuosas la trama urbana original y otros aspectos formales básicos del conjunto. Estas características convierten a la Habana Vieja en extraordinaria médula de la ciudad; uno de los centros históricos más interesantes del área caribeña. Si se desanda cerca de la Plaza de Armas, se puede observar el Palacio de los Capitanes Generales, el del Segundo Cabo, el Templete y otros lugares turísticos e históricos que la rodean. Esta fue la primera y más importante de las plazas creadas en la villa de San Cristóbal de la Habana. Desde el comienzo estuvo rodeada de los edificios más importantes de la época, sede los gobernantes de la colonia. La calle frente al Palacio de los Capitanes Generales se conoce como «La Calle de Madera», porque es la única de la ciudad cuyos adoquines son de madera dura, en vez de piedra. En el centro de la plaza está enclavada la estatua de Carlos Manuel de Céspedes (el Padre de la Patria para los cubanos).   Muy cerca encontramos el Castillo de la Real Fuerza construido el primero de enero de 1558. La obra se erigió en el espacio que después sería núcleo de la primitiva villa, frente a la elevación de La Cabaña. En su torre se ubicó una veleta denominada La Giraldilla, escultura creada por Jerónimo Martín Pinzón en honor a Isabel de Bobadilla y Peñalosa, y que constituye la escultura fundida en bronce más antigua de Cuba, actualmente símbolo de la Ciudad de La Habana. Hoy en día el Castillo, junto al sistema de fortificaciones de la ciudad y el casco histórico, es uno de los sitios declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Si quieres ver estas secuencias de imágenes con tus propios ojos, conocer el colorido de su gente más allá de los colores del vestuario, te convido a que vengas a La Habana. Una ciudad mágica te espera y junto a ella algún que otro suvenir que descubrirás sólo, si caminas por sus calles.                        

  • 0 Jardines del Rey - un paraíso natural dentro de Cuba

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    Las grandes ciudades, son un destino atractivo para cualquier viajero que disfrute de las luces, la música, la nocturnidad bohemia, la complicidad de bares y sus coloridos cocteles, además de los cabarets con exóticas bailarinas. Todas ellas, son propuestas válidas para los adeptos a las fuertes emociones. Ahora, para los que prefieren el sosiego, el reposo de las verdes palmeras que cubren bajo sus penachos las hamacas contoneadas al compás del viento, la calma inspiradora de las aguas cristalinas cubanas adornadas con la blancura de su arena, el olor a salitre que nos traslada a un estado de relax total, y el despeje que nos deja el soplo de la brisa marina, son opciones que acarician y alimentan el alma tanto como ir a una súper fiesta. Todo varía según la preferencia del viajero, pero no cabe dudas que el embrujo del turismo de Sol y Playa de esta isla, conquista a muchos extranjeros y nacionales. Argumentos suficientemente poderosos para atraer la atención de los vacacionistas. Si a ello le incluimos el hospedaje en un hotel de cinco estrellas ubicado en el archipiélago de Jardines del Rey en el polo turístico de Cayo Coco, pues el plus del encanto está garantizado. Para ello se esmeran con una dedicación total cada jornada, los trabajadores que laboran en este resort. Entre sus atractivos se encuentran las habitaciones distribuidas en bungalows de tres niveles, algunas recámaras tienen incluido el lujo de contar con una vista al Mar Caribe. Y aunque esta particularidad podría marcar una enorme diferencia, es innegable que todas tienen el confort necesario para unas vacaciones inmejorable. Ideal para familias, bodas, luna de miel y eventos, así como el buceo, la pesca y la observación de aves, Jardines del Rey se erige en la primera línea de mar de Playa Flamenco. Este complejo turístico ha alcanzado popular por su Boulevard, que tiene atracciones gastronómicas, artesanales y de ocio.  Además de un Club infantil amenizados con una variada programación de actividades recreativas y atracciones, todo ello pensado para el disfrute de los pequeños. Como parte del legado de nuestros antepasados europeos, podemos mencionar que los españoles bautizaron entre 1513 y 1514 a un conjunto de cayos como Jardines del Rey, en honor al entonces monarca Fernando el Católico. De este lugar paradisiaco sobresalen Cayo Coco y Cayo Guillermo, escenarios naturales ideales para los deportes náuticos y la recreación. Con playas protegidas, pero a la vez adornadas por una abundante vegetación boscosa que acoge una fauna diversa, donde reinan los flamencos rosados. Todo un paisaje de lujo que alegra la vista de las personas que visitan el lugar. El caliente clima tropical conspira para tener un disfrute total en esas tranquilas playas caribeñas. Es catalogado como la tercera región turística en importancia de Cuba, y está entre los mejores sitios del Caribe para el ecoturismo y las excursiones. Este polo turístico se encuentra abrazado en su porción septentrional por una barrera de arrecifes de coral de más de 400 kilómetros de largo, considerada entre las más importantes del planeta junto con la Gran Barrera Australiana y el Gran Arrecife Mesoamericano. Sus formaciones naturales únicas, crean todo un universo natural lleno de color que se convierte en un acuario natural, la magia radica en ser protagonistas a través de la observación, para ello se realizan actividades como el snorkeling o el buceo. Y si todo este encanto natural pareciera insuficiente para conquistar a foráneos y nacionales, está el Centro Recreativo Delfinario Cableski, ubicado en la zona de Cayo Guillermo. Esta es una de las ofertas extrahoteleras que están entre la preferencia de los turistas que llegan al destino cubano de Jardines del Rey. Un viaje por este paraíso tropical, es innegablemente un sueño que muchos viajeros desean cumplir, pero del que, sin dudas, no quisieran despertar.