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0 El Museo Finca La Vigía y un Ernest Hemingway muy cubano

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Ernest Hemingway fue un prolífico exponente de la literatura norteamericana, escribió grandes novelas como Por quién doblan las Campanas, el best seller el Viejo y el Mar, A través del río y entre los árboles, París era una fiesta e Islas en el Golfo, además de artículos de prensa, todo ello le mereció el premio Nobel de Literatura.  

La residencia donde este extraordinario hombre consagró su dedicación plasmada en texto, está ubicada en la barriada de San Francisco de Paula, a 12 ½ Km de La Habana, actual Museo Finca Vigía, ahí consagró gran parte de su vida Hemingway.

El Museo Finca Vigía se encuentra situada en una colina donde, hasta bien entrado el siglo XIX, estuvo emplazado un puesto de vigilancia del ejército español (de ahí su nombre). En el año 1887 pasó a ser propiedad privada y hogar de Miguel Pascual Baguer, maestro de obra y arquitecto catalán. En este terreno construyó una espaciosa y ventilada casa familiar, en la que vivió hasta el año 1903. Poco después el francés, Joseph D´Orn Duchamp, la compró con el objetivo de alquilarla como quinta de recreo.

En 1939 Martha Gelhorn, tercera esposa de Hemingway, descubrió Finca Vigía entre los anuncios clasificados de un periódico habanero y convenció a su esposo para abandonar el Hotel Ambos Mundos, donde se hospedaban. El 28 de diciembre de 1940 Hemingway compró Finca Vigía por el precio de 18 mil 500 pesos. Pero fue su cuarta esposa, Mary Welsh, la que se ocupó de acondicionar la finca con muebles diseñados por ella y construidos por carpinteros vecinos de San Francisco de Paula.

Hemingway pasó en Finca Vigía casi la mitad de sus años útiles como escritor y fue donde escribió sus obras cumbres. Residiendo allí le fue entregado el Premio Nobel de Literatura en 1954, que él dedicó y entregó al pueblo cubano. Semanas después de la muerte del escritor, su viuda dispuso cumpliendo el último deseo de su esposo, el traspaso para el gobierno cubano de la residencia y los objetos personales del escritor. En agosto de 1961 retornó a Finca Vigía y en el encuentro que sostuvo con el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, donó la propiedad para el disfrute cultural del pueblo cubano. Convertida en museo el 21 de julio de 1962, es la primera institución creada en el mundo para divulgar la vida y la obra del Premio Nobel de Literatura de 1954.

La biblioteca fue en un principio la habitación para invitados, pero debido a la acumulación de libros, Mary Welsh diseñó sus muebles y la convirtió en biblioteca. Allí se guardaban todos los papeles importantes de la propiedad.

En los gabinetes se conserva una colección de jarras de los distintos restaurantes de los que Hemingway era asiduo, fuentes, vasos y adornos venecianos, así como lozas y cristalería con el emblema de Finca Vigía.

Hemingway no utilizaba el estudio para la función que tenía, de hecho, el gran escritorio sirvió para acumular objetos que lo convierten prácticamente en un pequeño museo sobre sus viajes por el mundo. 

El cuarto de huéspedes fue acondicionado para los huéspedes por Mary Welsh, pero que anteriormente funcionó como cuarto de los gatos.

La Habitación de la esposa era la habitación matrimonial, aunque los libros y demás objetos en su mayoría pertenecían a esta dama.

En el cuarto de trabajo habitualmente en las primeras horas del día, escribía Hemingway. Durante ese tiempo el silencio debía ser total en Finca Vigía. Acostumbraba a trabajar directamente en su máquina de escribir o utilizando un lápiz de grafito. Hemingway trabajaba de pie, en bermudas, sin camisa, casi siempre descalzo sobre la piel de un kudú cazado en 1953.

En el baño, Hemingway mantenía un librero bien provisto y un revistero con publicaciones de temas de su interés. Acostumbraba además a medir su peso diariamente, dato que anotaba en una de las paredes.

La torre es una construcción añadida en 1947, por idea de Mary Welsh, en el lado izquierdo del fondo de la casa. Consta de tres pisos y su altura es de 12 metros. El primer piso pertenecía a los más de cincuenta gatos que habitaban en la finca. El segundo piso se utilizaba como depósito donde se guardaban baúles de viajes, instrumentos de pesca y caza, entre otros objetos. El tercer piso, la dueña lo había pensado como lugar de trabajo para su esposo, pero Hemingway no llegó a escribir aquí. Lo utilizó preferentemente para revisar las pruebas de galeras de sus libros u otros menesteres que no fueron la creación literaria.

El Bungalow era el sitio destinado fundamentalmente a sus hijos cuando venían de visita a Finca Vigía.  Ernest Hemingway acostumbraba a nadar media milla en la piscina de Finca Vigía cuando terminaba de trabajar.

El Yate Pilar se convirtió en uno de sus sitios favoritos. Estrecho de proa y espacioso de popa, fue construido con roble negro americano. Alcanzaba una velocidad de 8 nudos y poseía motores de gasolina.

Este «cubano sato» como él mismo se declarara, vivió en la isla por más de 20 años dejando una marcada huella en muchos lugares del país como, La Bahía de La Habana, Habana Vieja, el Hotel Ambos Mundos, el Bar-Restaurante Floridita, Las Terrazas de Cojímar, la Cervecería Hatuey, la Marina Hemingway, Finca Vigía, y los cayos Mégano y Coco. Tenía tanto de cubano, como de americano.